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NUESTRA MAGOSTA

magosta_cepa_5_small_bliEn cuanto llega el tardíu ya pensamos los Cántabros en las magostas.

Es una tradición muy arraigada en nuestra tierra, y las castañas han sido para muchas familias una ayuda económica importante, porque primero se guardaban en carrozales y así duraban unos meses y luego se vendían cuando ya no quedaban en los árboles.

Las primeras que se cogen son las escalentias y a las últimas se les llama cucas. La magosta es una fiesta en la que se reúnen unos cuantos amigos para asar las castañas. Antes se hacía con rozu ahora con carbón vegetal, pero el espíritu es el mismo, la amistad, el compañerismo y ese deseo soterrado de que no se pierdan las tradiciones y divertirse alrededor del fuego.

Hace poco hemos magostado en la escuela. Ha sido una fiesta muy bonita. Yo lo llamo así porque aunque parece que el principal objetivo es comer castañas asadas creo que no es así. Lo más importante es reunirse gran parte de los alumnos de la escuela y ver la camaradería y complicidad que se respira.

El día antes fuimos a picar las castañas y como a un par de excelentes cocineras compañeras se le ocurrió llevar un bizcocho se hizo la tarde más corta y amena y echamos unas cuantas risas. Aunque fue la víspera también eso forma parte de la magosta.

magosta_cepa_8_small_bliAl día siguiente hubo castañas asadas abundantes para todos, que además resultaron buenísimas y muy bien asadas, en su punto. Después el té con orujo y la sidra casera que estaba buenísima. Mientras se asaban las castañas mucha gente se acercaba al fuego, pienso que más que por el frío era por esa especie de atracción que ejerce el fuego sobre nosotros.

Salió de maravilla la magosta y a mí me daba por pensar cuánta similitud y cuánta diferencia entre las actuales y las de antaño: se asaban en descampado con rozu o helecho, se les daba la vuelta con la mano… pero el espíritu de la magosta era el mismo que el actual: reunión de unos amigos o compañeros en plan festivo alrededor de uno de los frutos más tradicionales y abundantes de Cantabria. Porque nos gusta además conservar algunas tradiciones que no están reñidas con el progreso y ambas cosas, lo de las tradiciones y lo de las reuniones de amigos, las hace muy bien nuestra querida escuela.

Ángela Vélez